La obediencia de Débora no fue ciega ni automática; fue una respuesta confiada a la voz de Dios que ella conocía. En Alas de Fe deseamos motivarte acreerle a Dios cuando Él te llama a obedecer. Quizá tu “campo de batalla” no es un ejército enemigo, sino decisiones diarias donde puedes escoger entre agradar a todos o agradar a Dios.

