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Entre tacones y sartenes

Beautiful young woman working on laptop and cooking at the same time

Entre tacones y sartenes

¿Alguna vez has reflexionado sobre el precio silencioso que implica ser madre y ejecutiva? El reloj avanza inexorablemente; cada minuto se reparte entre juntas, llamadas urgentes y reportes, mientras en casa esperan corazones pequeños que anhelan una caricia, un abrazo, una mirada de aprobación… ¿Cuánto cuesta realmente querer estar presente en dos mundos tan distintos?

Muchas profesionales buscan desesperadamente ese difícil equilibrio y, en el proceso, aprenden a moverse entre tacones y sartenes, aunque pocos puedan imaginar el agotamiento que acumulan. Para el entorno, la imagen de la madre ejecutiva encarna éxito y fortaleza, pero tras agendas ordenadas y reconocimientos laborales palpita una tensión real: el deseo genuino de ser excelente en la profesión y, a la vez, una madre amorosa, presente y formadora. Es común cuestionar ¿cómo otras mujeres logran este balance?, pero la realidad es que la mayoría lo transita aprendiendo cada día y sintiendo que no son suficientes.

Cada jornada comienza en modo multitarea: desayuno, lonchera, colegio… después, la carrera por la oficina y la mente enfocada en el trabajo. Al final del día, el cansancio conduce de nuevo a la cocina, entre sartenes y tareas escolares, hasta terminar rendidas y enfrentar el mismo ciclo al día siguiente. El cansancio y la frustración suelen ocultarse; en la oficina se exige la imagen de la ejecutiva exitosa, en casa la madre abnegada.

En silencio, muchas mujeres lloran por sentirse solas y poco exitosas, y dan espacio a la culpa: por no disfrutar la maternidad, por sentirse abrumadas, por no desear todo lo que la cultura espera de ellas. No están solas; muchas madres ejecutivas comparten este peso. La felicidad suele escaparse y las fuerzas merman. Ese equilibrio cuesta caro y, aunque resulte sorprendente, todas en algún momento sienten que no pueden más. Sin embargo, este no debe ser el desenlace de la historia.

La Palabra de Dios ofrece luz y esperanza a quienes recorren este camino. Advierte con amor en Salmo 127:1-2: “Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el Señor no cuida la ciudad, en vano vigilan los guardias. En vano madrugan ustedes, o se acuestan muy tarde, para comer un pan de fatigas; porque Dios concede el sueño a sus amados.” Este texto invita a detener la marcha, examinar a quién se entregan las luchas y animar a depositar las cargas en Aquel que sí puede sostener. Al ordenar la vida desde la fe, se comprende que el esfuerzo humano, sin Dios, tiene límites, y solo Él ofrece satisfacción en las áreas cruciales.

En Proverbios 31 puede verse el reflejo de la mujer que trabaja intensamente, apoya a su esposo y bendice a sus hijos. La admiración proviene no de la ausencia de fatiga sino de la fe con que vive, sabiendo que Dios sostiene cada día y recompensa lo invisible.

Jesús observa con ternura a toda mujer agotada y pronuncia: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso” (Mateo 11:28). Su invitación implica soltar la autoexigencia, abrir el corazón y confiar plenamente en que solo Él puede llenar los vacíos, consolar el cansancio y restaurar la alegría. No se trata únicamente de administrar mejor el tiempo, sino de entregar toda la vida: los tacones, los sartenes, los sueños y los fracasos, para permitir a Cristo reorganizar y traer descanso verdadero.

Vivir entre tacones y sartenes no debe llevar a nadie a desfallecer. Es momento de tomar la decisión de crear espacios para desacelerar, dejar de lado por un instante las tareas como madre y profesional, y permitirnos momentos de relajación y quietud. En esos espacios, podemos abrir el corazón para conectar con Dios, disfrutar de su creación y reconocer su grandeza en las pequeñas cosas cotidianas; cada suspiro y cada instante de paz nos invita a ser más conscientes de su presencia.

Queremos recordarte que no hace falta ser perfectas ni resolverlo todo en un día. El simple hecho de permitirnos estos tiempos especiales propicia que Dios nos dé nuevas energías y refresque el ánimo.

¿Estas dispuesta a sacar un espacio diario para desacelerar? Al hacerle espacio a Dios en la agenda y en el corazón, su luz puede llenar nuestras vidas de bienestar y plenitud, aun en medio de las tareas y responsabilidades.  En Alas de Fe te invitamos a tomar acción y de forma consciente separar un espacio diario y dejar que Dios te sorprenda con su presencia.

Te invitamos a unirte, compartir tus experiencias y participar en nuestros encuentros, donde juntas compartiremos historias de inspiración y fe. Visítanos en alasdefe.org, síguenos y suscríbete para recibir cada semana artículos inspiradores que fortalecerán tu fe y te ayudarán a equilibrar tu vida profesional y personal.

 

Zaira Mora Blanco

Directora